Pescados que puedes comer durante el embarazo

La alimentación durante el embarazo es complicada debido a que, actualmente, no recomiendan consumir determinados alimentos en este período. Las futuras madres cambian sus hábitos alimenticios y, en ocasiones, no saben si pueden o no comer ciertos productos. Toda madre quiere comer lo mejor para que su hijo se desarrolle correctamente y crezca sano. En consecuencia, analizan al detalle cada plato y alimento que comen. Por ello, vamos a ver los pescados que puedes comer durante el embarazo sin preocupaciones.

Una nutrición saludable en el embarazo incluye pescado

Por un lado, lo más importante a evitar es el consumo de productos superfluos o demasiado procesados. Es decir, por productos superfluos o procesados entendemos todos aquellos alimentos ya precocinados o con muchos azúcares. Por ejemplo:

  • Cereales: barritas, galletas y bollería.
  • Lácteos: batidos, helados y postres y yogures con mucho azúcar.
  • Bebidas: alcohol y refrescos.
  • Grasas: mantequilla, margarina, kétchup, mayonesa y todas las salsas.
  • Verdura y fruta: toda verdura y fruta que vengan ya preparada.
  • Carne y pescado: Nuggets, embutidos, carnes rojas, salchichas y barritas de pescado.
  • Otros: aperitivos, patatas y platos precocinados como croquetas, empanadillas, etc.

Por otro lado, la alimentación que debe primar es la de verduras y frutas frescas y bien limpiadas, frutos secos sin sal, cereales integrales y legumbres. También hay que complementarlo con lácteos, aceites vegetales y pescados y carnes no procesadas.

El pescado es uno de los alimentos complementarios y necesarios a la dieta equilibrada de las embarazadas. Pero, hay que medir las porciones diarias, raciones semanales y los tipos de pescados que puedes comer durante el embarazo, ya que no todos se recomiendan.

Tipos de pescados que puedes comer durante el embarazo

Todos los pescados y mariscos pueden consumirse durante el embarazo, pero debe limitarse a 1 o 2 raciones por semana. Las 2 cuestiones importantes para su consumo son: el mercurio y el Omega-3.

El consumo de mercurio debe ser controlado

El problema del pescado y marisco está en el mercurio que acumulan en su cuerpo debido a la contaminación de las aguas donde viven. Algunas especies acumulan más mercurio que otras. Esto no quiere decir que no haya que consumirlos, sino que los que contienen más mercurio hay que comerlos con moderación. Para ello, el Departamento de Salud y Salud Mental de Nueva York elaboró el trabajo “Come pescado, elige sabiamente”. En él se explica cómo evitar una ingesta excesiva de mercurio sin dejar de comer todos los pescados y mariscos para lo que hizo una división en 4 categorías:

  1. Muy bajo contenido en mercurio: anchoas, almejas, langostas de río, merluza, arenque, sardinas, camarones, pescadilla.
  2. Bajo contenido en mercurio: palometa, bacalao, cangrejo, mejillones, caballa del Atlántico, perca, lenguado, calamares, atún claro en lata.
  3. Alto contenido en mercurio: lubina, anguila, langosta, rape, trucha de mar, raya, pargo, atún blanco o tipo albacora, también en lata.
  4. Demasiado alto contenido en mercurio: mero, caballa, aguja, tiburón, pez espada, atún fresco.

El Omega-3 del pescado y marisco aporta muchos beneficios

La otra cuestión a tener en cuenta en los pescados que puedes comer durante el embarazo es el beneficio de su contenido en Omega-3. El Omega-3 es un ácido graso con función antiinflamatoria y antioxidante que en el embarazo debe consumirse con regularidad por ser beneficioso. Entre sus beneficios está:

  • Mejorar la función cognitiva y neurológica del bebé.
  • Mejorar el desarrollo cerebral y la visión.
  • Reducción del riesgo de preeclampsia.
  • Reducción del riesgo de bebés prematuros.
  • Prevención de la esquizofrenia.

El pescado y el marisco es imprescindible en el embarazo

Como hemos visto, el pescado y el marisco ofrecen muchos beneficios durante el embarazo siempre que se realice un consumo controlado. Hay que llevar un dieta equilibrada y sana que incluya pescado y marisco. Pero, como también tienen sus riesgos, lo más recomendable es congelarlo al menos 72 horas antes de consumirlo, cocinarlo bien y evitar pescados en crudo.